lunes, 4 de enero de 2016

REFLEXIÓN: LONDRES

empecé el viaje con un calor sofocante.
incapaz de dormir, de estar despierta o descansar, pisé el aeropuerto con un abstraído andar.
Tanto el avión como el bus sufren hypoxia,  aquellas maquinas que deben enfriar el aire que nos rodea parecen estar en huelga estos días.
Noto un aura familiar, de ciudad industrial, obrera. Aunque más opulenta.
Los coches avanzan por carretera a paso de tortuga, las mentes de la muchedumbre en las aceras pasean como liebres.
los rostros reflejan el mismo cansancio que en mi preciada Buenos Aires, pero sobre pieles limpias, blancas, cristalinas y ojos de diáfano azul.

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