domingo, 31 de enero de 2010

Domingo I

Estaba acostada intentando despertarse y luchando para dormir. Vive al lado de una iglesia y a las 7 de la tarde, entre pensamientos sin sentido, empezó a escuchar las campanadas. 
Se preguntó cuantos golpes sonarían, si la cantidad tendría algun sentido, intentó contarlos pero no podía continuar ninguno de sus pensamientos. 
Solo podía pensar en la otra noche.
No podía evitar leer un cuento en su mente, un cuento que escribía sobre ella misma. En donde ella en realidad era él. 
Muy similar a los sueños que había tenido (aunque esto solo lo supo cuando empezó a escribirlo)
Se dió cuenta de que guardaba lo que escribía en una carpeta llamada "escritos desesperados" y empezó a pensar en eso.
Pero esta idea también fue interrumpida.
No podía evitar pensar porque su telefono no sonaba (y en lugar de escribir sonaba escribió sanaba y esto le dió que pensar)
(pero no podía seguir el hilo de ninguno de sus pensamientos y descartó este último porque quería evitar problemas)
Pensó que quizás era domingo. Que quizás todas las cosas que había leido sobre los domingos al fin harían efecto en ella. Pero también pensó que todas las tardes de los últimos dos meses habían sido igual a esta. 
Pequeños e insignificantes pero significativos puntos de pensamiento que no podían continuarse. (esto le recordó al puntillismo)
(y esto otra vez le recordó a sus sueños)
Solo pensaba en escribir, solo pensaba en lo que tenía que hacer.
Solo pensaba en si lo que quería hacer, era realmente lo que sabía hacer. Si podía hacerlo.
Y si realmente quería hacerlo o si el decir "quiero hacerlo" tantas veces, la había convencido a la larga de que era eso lo que quería cuando en realidad no estaba segura de nada ya.
Contó 161. Pero esta casi segura de haberse perdido los primeros y de haber sumado mal lo que pensó eran 80 y los 80 de después del pensamiento de para qué estaba contando. No encontró ningún sentido en la cantidad de campanadas que habían sonado y abandonó la idea.
Ni siquiera hizo el esfuerzo de leer lo que estaba escribiendo.
Hacía mucho que no hablaba y la última vez que habló quedó cansada. Necesitaba un silencio.
Se pasó crema de vainilla por la panza y se dio cuenta de que la textura no era la misma que hace dos semanas.
Ya no podía evitarlo. Tenía que hacer lo que tenía que hacer. Lo que había elegido hacer. Lo que dijo que iba a hacer. Pero prefería escribir sobre sensaciones. 
No estaba segura de si eran sus sensaciones o si eran sensaciones que quería que fueran suyas.
Igual a esta tarde. Dos meses de infinitos domingos.
La crema antes se parecía mas al agua. Ahora le costaba mas trabajo que se deslizara por su piel.
Tambien pensó en porque
Piensa
¿Porqué volvía sobre sus pensamientos? 
No podía continuar sus pensamientos, pero no podía descartarlos del todo. Volvían de tanto en tanto para continuar con el acecho

1 comentario:

  1. ay yo hablo en tercera persona,ay yo soy maradona
    ,ay yo soy el shisus craist argentino

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En algun momento para la persona