martes, 28 de abril de 2009

Copia porteña y personalizada de Amelie

Debe estar desactualizado
Texto de abril del 2007
A Lucía le gusta la música, los tallarines con tuco que preparaba su abuela, el puré chef y el viento en la cara cuando se asoma por la ventana del auto.
A Lucía le gusta meter los dedos en las bolsas de granos de maíz de la feria, pero ya no le gusta decirlo porque lo hacía también el personaje de una película.
A Lucía no le gusta que le discutan, que la rocen en el colectivo, que miren a su novio y que toquen su comida.
A Lucía le gusta que le lleven el desayuno a la cama, con chocolatada, jugo de naranja y bolas de fraile de pastelera.
A Lucía no le gusta que le hablen cuando recién se levanta de dormir, que abran el agua caliente mientras se esta dando una ducha, sacar la basura y sus vecinas del segundo piso.
Lucía odia que no la miren a los ojos mientras habla y que la besen con los ojos abiertos.
A Lucía le encanta tener un mismo sueño dos noches seguidas, el olor a verde, las luces de Buenos Aires después de la cena y quedarse dormida en el colectivo.
A Lucía no le gusta que la comparen con otra gente, las malas personas, la gente hipócrita y por lo general ningún miembro del sexo femenino...
A Lucía le gusta el perfume del primer nardo del otoño, frotar los pies al dormir, abrazar almohadas a sus lados del cuerpo y deshacer los grumos del bizcochuelo de Exquisita.
A Lucía no le gustan los estornudos fuertes, el olor a lavavajillas lleno, el olor a cebolla en boca ajena y la gente que no dice te quiero.

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